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Thursday, July 13, 2006

impacto ambiental del cobre 2

a) lo establecido en las normas primarias de calidad ambiental y de emisión vigentes.
A falta de tales normas, se utilizarán como referencia las vigentes en los Estados
que se señalan en el artículo 7 del presente Reglamento;
b) la composición, peligrosidad, cantidad y concentración de los efluentes líquidos y
de las emisiones a la atmósfera;
c) la frecuencia, duración y lugar de las descargas de efluentes líquidos y de
emisiones a la atmósfera;
d) la composición, peligrosidad y cantidad de residuos sólidos;
e) la frecuencia, duración y lugar del manejo de residuos sólidos;
f) la diferencia entre los niveles estimados de inmisión de ruido con proyecto o
actividad y el nivel de ruido de fondo representativo y característico del entorno
donde exista población humana permanente;
g) las formas de energía, radiación o vibraciones generadas por el proyecto o
actividad; y
h) los efectos de la combinación y/o interacción conocida de los contaminantes
emitidos o generados por el proyecto o actividad.
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Artículo 6.- El titular deberá presentar un Estudio de Impacto Ambiental si su proyecto o
actividad genera o presenta efectos adversos significativos sobre la cantidad y calidad de
los recursos naturales renovables, incluidos el suelo, agua y aire.
A objeto de evaluar si se generan o presentan los efectos adversos significativos a que se
refiere el inciso anterior, se considerará:
a) lo establecido en las normas secundarias de calidad ambiental y de emisión
vigentes. A falta de tales normas, se utilizarán como referencia las vigentes en los
Estados que se señalan en el artículo 7 del presente Reglamento;
b) la composición, peligrosidad, cantidad y concentración de los efluentes líquidos y
de las emisiones a la atmósfera;
c) la frecuencia, duración y lugar de las descargas de efluentes líquidos y de
emisiones a la atmósfera;
d) la composición, peligrosidad y cantidad de residuos sólidos;
e) la frecuencia, duración y lugar del manejo de residuos sólidos;
f) la diferencia entre los niveles estimados de inmisión de ruido con proyecto o
actividad y el nivel de ruido de fondo representativo y característico del entorno
donde se concentre fauna nativa asociada a hábitats de relevancia para su
nidificación, reproducción o alimentación;
g) las formas de energía, radiación o vibraciones generadas por el proyecto o
actividad;
h) los efectos de la combinación y/o interacción conocida de los contaminantes
emitidos y/o generados por el proyecto o actividad;
i) la relación entre las emisiones de los contaminantes generados por el proyecto o
actividad y la calidad ambiental de los recursos naturales renovables;
j) la capacidad de dilución, dispersión, autodepuración, asimilación y regeneración de
los recursos naturales renovables presentes en el área de influencia del proyecto o
actividad;
k) la cantidad y superficie de vegetación nativa intervenida y/o explotada, así como su forma de intervención y/o explotación;
l) la cantidad de fauna silvestre intervenida y/o explotada, así como su forma de intervención y/o explotación;
m) el estado de conservación en que se encuentren especies de flora o de fauna a
extraer, explotar, alterar o manejar, de acuerdo a lo indicado en los listados
nacionales de especies en peligro de extinción, vulnerables, raras o
insuficientemente conocidas;
n) el volumen, caudal y/o superficie, según corresponda, de recursos hídricos a
intervenir y/o explotar en:
n.1. vegas y/o bofedales ubicados en las Regiones I y II, que pudieren ser
afectadas por el ascenso o descenso de los niveles de aguas subterráneas;
n.2. áreas o zonas de humedales que pudieren ser afectadas por el ascenso o
descenso de los niveles de aguas subterráneas o superficiales;
n.3. cuerpos de aguas subterráneas que contienen aguas milenarias y/o fósiles;
n.4. una cuenca o subcuenca hidrográfica transvasada a otra; o
n.5. lagos o lagunas en que se generen fluctuaciones de niveles;
ñ) las alteraciones que pueda generar sobre otros elementos naturales y/o artificiales
del medio ambiente la introducción al territorio nacional de alguna especie de flora
o de fauna; así como la introducción al territorio nacional, o uso, de organismos
modificados genéticamente o mediante otras técnicas similares;
o) la superficie de suelo susceptible de perderse o degradarse por erosión,
compactación o contaminación;
p) la diversidad biológica presente en el área de influencia del proyecto o actividad, y
su capacidad de regeneración.

El auge minero ha tenido y tiene su contraparte en efectos ambientales externos. Desde la exploración hasta la clausura y el cierre, y en especial en el proceso de fundición, el medioambiente está expuesto a impactos negativos más o menos significativos, asociados a la escala y la tecnología de producción. Considerando que muchos de los efectos potenciales se mitigan dadas las características de las tierras desérticas donde se ubica la mayor parte de la minería chilena, se asocian con la minería los siguientes problemas ambientales: (S ánchez y Huepe 1995)
1) Contaminación atmosférica generada por la emisión de gases sulfurosos y partículas de las fundiciones y de plantas térmicas generadoras de energía empleadas en los procesos mineros.
2) Contaminación de agua por la emisión de efluentes líquidos con contenido de metales disueltos, reactivos y ácidos.
3) El riesgo ambiental generado por las condiciones de los tranques de relaves activos y abandonados.
4) La falta de cuantificación y administración del daño ambiental causado por la pequeña minería.
Cabe mencionar que en Chile, el sector minero y en particular a gran escala, es el más avanzado en términos de sistemas de monitoreo y en particular, en lo que respecta a contaminación de aire. Actualmente y debido a los requerimientos legales, todas las fundiciones tienen redes de monitoreo que miden la calidad del aire en relación con material particulado respirable, anhídrido sulfuroso y arsénico. Estas redes pertenecen y son controladas por las compañías, pero tienen que cumplir con los requerimientos de los servicios de fiscalización.
Parte importante del daño ambiental ocasionado por la Minería en Chile se ha generado a partir de las estructuras productivas del Estado, que al momento también ha iniciado directamente la incorporación de la gestión ambiental. De acuerdo con la nueva legislación las fundiciones en zonas saturadas deben preparar planes de descontaminación, que establecen máximos niveles de emisión (de material particulado y arsénico) por año con el propósito de cumplir, en un período de tiempo razonable con los estándares de calidad del aire. Están aprobados y en operación los Planes de Descontaminación para la Fundiciones Ventanas2 y Paipote de ENAMI y para la Fundición de Chuquicamata de CODELCO. En proceso de elaboración y aprobación se encuentran los Planes de Descontaminación para la Fundiciones Caletones (División El Teniente) y Potrerillos (División El Salvador) de CODELCO. Otras fundiciones ubicadas en zonas "latentes" han debido realizar importantes inversiones para mejorar su desempeño ambiental, como la Fundición Chagres de La Disputada de las Condes (COCHILCO 3, 1996).
El tema de la Pequeña y Mediana Minería resulta particularmente importante si se considera que en materia ambiental el control se ha concentrado en las actividades vinculadas a la fundición. Los procesos de beneficio
2 Plan conjunto con una generadora termoeléctrica.
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de mediana minería en cierta medida han quedado fuera del esquema de control, aunque se trata de un grupo que presenta un importante crecimiento y dinamismo en los últimos años.
Adicionalmente, solo recientemente se ha hecho algún esfuerzo por establecer el impacto ambiental de la minería de pequeña escala en materia ambiental. El sector no tiene manejo ambiental alguno y cuenta con una muy limitada capacidad financiera para llevar a cabo inversiones que mejoren sus prácticas. En este segmento y sobretodo en las faenas más artesanales, es de particular importancia el riesgo ambiental vinculado al manejo del mercurio en el proceso de amalgamación de oro.
Por otra parte, las actividades mineras usan considerable cantidad de agua, que en ciertos casos son depositadas en cursos naturales, contaminando aguas y suelos. El monitoreo de la contaminación de agua se ha convertido en un tema de relevancia en el sector minero dada la escasez del recurso en las regiones mineras del Norte y de la competencia con otras necesidades alternativas tales como el consumo humano o las actividades agrícolas. La eficiencia en el uso del agua, es un tema que se presenta particularmente importante en la I y II Región.
Chile ha tenido experiencia con disposición final no adecuada y poco cuidadosa de efluentes líquidos, que en la actualidad está siendo corregida. En general en la Gran Minería, salvo casos aislados las aguas residuales, tanto en minería privada como estatal, han sido bien manejadas. Cabe mencionar el caso de Chuquicamata, Escondida y La Disputada de Las Condes.
Además, se presume que en Chile muchas plantas pequeñas y en algunos caso hasta medianas, vierten sus efluentes en ríos cercanos o directamente al mar. Sin embargo, los pocos estudios realizados han determinado que en general los efectos de los vertimientos son nulos o inofensivos y por lo tanto éste no ha sido un tema prioritario y no ha producido alarma pública. En general, las condiciones de los suelos, las aguas, el escaso nivel de lluvias y el típico paisaje de la zona del desierto, sumados a las características de los procesos de beneficio, determinan una percepción generalizada de un bajo nivel de impacto ambiental derivado de estas actividades. Sin embargo, no se puede justificar estas prácticas y por lo tanto la planificación, construcción y monitoreo de los tranques de relaves, constituye uno de los puntos importantes a analizar para estos segmentos.
En Chile no existen grupos indígenas asociados a la actividad minera. Se han registrado conflictos con las comunidades únicamente en lo que respecta a la Gran Minería y vinculado a la actividad en fundiciones y la disposición de relaves. Se pueden mencionar los siguientes casos legales presentados a las autoridades: (Lagos, 1994)
• Los obreros de la mina de Chuquicamata contra la compañía por la emisión de gases desde las fundiciones.
• Propietarios de predios agrícolas en los valles de Puchuncaví y Catemu contra las fundiciones Ventanas y Chagres.
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• Los ciudadanos de Chañaral contra CODELCO en razón de los relaves de la planta de la División Salvador.
• La comunidad de Copiapó y Tierra Amarilla en contra de la fundición de Paipote.
• Los ciudadanos de El Arrayán contra la Compañía Minera La Disputada por el colapso esperado de un tranque.
• Los productores de aceitunas de la Comuna de Huasco contra la Compañía Minera del Pacífico, por la reducción en la producción de los olivos causada por la emisión de partículas.

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